El vaginismo, la dispareunia y el dolor en las relaciones sexuales son más frecuentes de lo que se habla, pero no es algo con lo que tengas que conformarte. Muchas mujeres conviven con él en silencio y llegan a consulta pensando que hay algo raro en ellas, con un importante sentimiento de culpa, cuando en realidad tiene una explicación y puede tratarse. Te contamos qué son el vaginismo y la dispareunia, por qué pueden aparecer y cómo se abordan en la consulta de fisioterapia de suelo pélvico.
¿Qué diferencia hay entre vaginismo y dispareunia?
Aunque a menudo se confunden, no son lo mismo. Ambas se recogen en lo que la literatura científica llama trastorno de dolor genitopélvico y de la penetración, es decir, dolor o miedo al dolor ante el contacto genital o la penetración vaginal. Dentro de ese grupo, cada una tiene sus características.
¿Qué es el vaginismo?
El vaginismo es una contracción involuntaria de la musculatura del suelo pélvico que dificulta o impide la penetración. Puede afectar a las relaciones sexuales, pero también a la introducción de un tampón o una copa menstrual, o a una exploración ginecológica. No es una decisión ni una falta de ganas: es una respuesta refleja y automática del cuerpo ante lo que percibe como una amenaza. Suele estar muy relacionada con el miedo, la anticipación del dolor o experiencias previas negativas. Se distingue entre vaginismo primario, cuando la penetración nunca ha sido posible, y secundario, cuando aparece después de un tiempo sin dificultades, en ocasiones tras un periodo de dolor mantenido.
¿Qué es la dispareunia?
La dispareunia es el dolor genital persistente o recurrente durante o después de la penetración. En este caso la penetración sí es posible, pero duele. El dolor puede sentirse de forma superficial, en la entrada de la vagina, o profunda, en el interior de la pelvis. Las estimaciones varían según la edad y la población estudiada, pero en las series publicadas se sitúan aproximadamente entre el 10 % y el 20 % de las mujeres. Es decir, es frecuente, pero frecuente no significa normal: no es algo que haya que aguantar.

¿Por qué aparecen el vaginismo y la dispareunia?
Ambas condiciones tienen algo en común: el cuerpo ha aprendido a protegerse. Lo que empezó como una respuesta útil (evitar algo que duele o asusta) termina convirtiéndose en un patrón que se mantiene por sí solo. Por eso se habla de círculos que se retroalimentan.
Cómo se desarrolla la dispareunia
- Aparece dolor, muchas veces por una causa física inicial.
- El cerebro lo interpreta como una amenaza y empieza a anticiparlo.
- Se genera una tensión muscular refleja en el suelo pélvico.
- Esa tensión aumenta el dolor y se establece un círculo vicioso.
El resultado es un suelo pélvico que mantiene una tensión elevada (hipertonía) incluso cuando la causa inicial ya ha desaparecido. Esta secuencia se ha descrito, por ejemplo, en mujeres con endometriosis: en algunos estudios, el dolor superficial aparece después del profundo, y se interpreta como una respuesta defensiva de la musculatura del suelo pélvico.
Cómo se desarrolla el vaginismo
- Existe miedo, ansiedad o una experiencia negativa previa.
- El cerebro anticipa dolor o peligro ante cualquier estímulo en esa zona.
- Se activa una respuesta defensiva automática.
- La musculatura se contrae sin control consciente y cierra la entrada de la vagina.
El resultado es un cuerpo que dice «no» antes de que ocurra nada, sin que tú lo decidas.
Causas físicas que conviene descartar
Además del componente de aprendizaje, hay causas físicas que pueden estar detrás del dolor, solas o combinadas:
- Infecciones genitales o urinarias.
- Sequedad vaginal relacionada con el posparto, la lactancia, la menopausia, las píldoras anticonceptivas o el estrés.
- Cicatrices y tensión tras un parto o una cirugía, como una episiotomía o un desgarro.
- Endometriosis.
- Vulvodinia, un dolor crónico en la zona de la vulva.
- Hipertonía del suelo pélvico, es decir, una musculatura que no logra relajarse.
Con frecuencia hay más de una causa a la vez, y por eso el dolor debe valorarse de forma individual. Tratar solo una de ellas suele ser insuficiente.
El sistema nervioso autónomo y su relación con el dolor en las relaciones sexuales
Aquí está uno de los puntos más importantes y menos explicados. El sistema nervioso autónomo (SNA) regula funciones automáticas como la respiración o la frecuencia cardíaca, y también interviene en la respuesta sexual. Se divide en dos ramas:
- Sistema simpático: alerta, huida y defensa. Es el que se activa ante el estrés.
- Sistema parasimpático: seguridad, calma y reparación. Favorece la excitación sexual.
Cuando hay estrés mantenido, ansiedad o miedo, el cuerpo tiende a entrar en un «modo supervivencia» en el que predomina la alerta. En el contexto del dolor genitopélvico, esto se asocia con:
- Más tensión muscular en el suelo pélvico.
- Más hipervigilancia hacia el dolor.
- Más sensibilidad a cualquier estímulo.
- Menos lubricación y menos excitación sexual.
El cuerpo no puede relajarse para permitir el placer si está ocupado protegiéndose. Así se cierra el llamado círculo neurofisiológico del dolor:
- El estrés activa la respuesta de alerta.
- La alerta genera contracción muscular.
- La contracción provoca dolor.
- El dolor genera más estrés.
Este círculo funciona en los dos sentidos: tus emociones pueden generar tensión en tu suelo pélvico, y la tensión de tu suelo pélvico puede afectar a tu estado emocional. Por eso la evidencia actual describe el dolor genitopélvico como un problema multifactorial, en el que intervienen factores biológicos, psicológicos, relacionales y culturales.

Lo que el dolor en las relaciones sexuales no significa
Si tienes dolor en las relaciones sexuales, vaginismo o dispareunia no eres la única. Y hay varias ideas que conviene dejar atrás:
- No significa que haya algo malo en ti. Tu cuerpo no está «roto»: está reaccionando con un mecanismo de protección.
- No es culpa tuya, ni falta de deseo, ni falta de cariño hacia tu pareja.
- No se resuelve aguantando ni «relajándote a la fuerza». Forzar la relajación suele aumentar la tensión.
No es un fallo de tu cuerpo, es un cuerpo que ha aprendido a protegerse, y lo que se aprende también se puede reaprender.
¿Todo dolor durante las relaciones sexuales es vaginismo o dispareunia?
No todo el dolor durante las relaciones sexuales es vaginismo o dispareunia. Una molestia puntual puede deberse a una infección, a falta de lubricación un día concreto o a poca excitación previa. La dispareunia se caracteriza por un dolor persistente o recurrente. Si el dolor se repite, no desaparece o te lleva a evitar las relaciones, merece una valoración profesional. Si el dolor es intenso y aparece de forma repentina, o va acompañado de sangrado, fiebre o un flujo distinto del habitual, consulta con tu médico o ginecóloga sin esperar. Solo una valoración individual permite saber qué está pasando en tu caso.
¿Cómo se trata el vaginismo y la dispareunia?
Como el problema tiene varios componentes, el tratamiento del vaginismo y la dispareunia con mejores resultados es el que los combina. La evidencia disponible apunta en esa dirección: las revisiones sobre dolor genitopélvico recomiendan un abordaje multidisciplinario, que puede incluir fisioterapia, apoyo psicológico y, cuando hace falta, tratamiento médico.
La valoración en consulta del dolor en las relaciones sexuales
El primer paso es entender tu caso: historia clínica, hábitos, antecedentes obstétricos y una exploración adaptada a ti. La valoración del estado de tu suelo pélvico puede apoyarse en ecografía transabdominal y transperineal. La exploración interna es una parte importante, pero puedes rechazarla o pararla cuando quieras: nada se hace sin que te sientas preparada, aunque conviene saber que en ese caso se pierde parte de la información para orientar el tratamiento.

Abordaje físico del dolor en las relaciones sexuales
Desde la fisioterapia de suelo pélvico se trabaja para que la musculatura recupere un tono adecuado y para que tu cuerpo vuelva a asociar esa zona con sensaciones agradables o neutras:
- Ganar conciencia corporal de la zona pélvica.
- Terapia manual y masaje perineal para normalizar el tono muscular y tratar puntos gatillo, cicatrices o adherencias.
- Electroestimulación (TENS) para reducir el dolor.
- Biofeedback, que ayuda a aprender a sentir cuándo el suelo pélvico se contrae y cuándo se relaja.
- Radiofrecuencia, que puede ayudar en la cicatrización y a disminuir el dolor y la inflamación de los tejidos.
- Ejercicios de suelo pélvico orientados a la coordinación y a la relajación, no solo a fortalecer.
Abordaje del sistema nervioso para tratar el dolor en las relaciones sexuales
Se trabaja para que el cuerpo salga del modo alerta y pueda sentirse seguro:
- Respiración diafragmática.
- Estimulación de la respuesta de calma (parasimpática).
- Regulación del estrés.
- Exposición progresiva sin dolor, que permite recuperar la confianza paso a paso.
Abordaje psicológico y sexológico del dolor en las relaciones sexuales
Cuando hay miedo, experiencias previas difíciles o creencias que mantienen el problema, el trabajo con un profesional de la psicología o la sexología (autoconocimiento, integración de lo vivido, trabajo en pareja) complementa el tratamiento físico. Las revisiones sobre vaginismo señalan que la terapia cognitivo-conductual, con exposición gradual, reduce el miedo y favorece la penetración sin dolor.
Abordaje médico del dolor en las relaciones sexuales
Si hay una causa que requiere atención médica (una infección, la sequedad asociada a la menopausia, endometriosis), se coordina con tu médico o ginecóloga.
¿Qué dice la evidencia científica sobre el tratamiento del dolor en las relaciones sexuales?
Una revisión sistemática de ensayos sobre fisioterapia en este trastorno describe mejoras con los abordajes multimodales y con la electroestimulación, aunque señala que muchos estudios son pequeños y que los protocolos son muy diferentes entre sí. Un ensayo clínico aleatorizado con rehabilitación del suelo pélvico en mujeres con dispareunia observó mejoría en la función sexual, en la fuerza muscular y en el dolor. Y las revisiones más recientes sobre vaginismo indican que los enfoques combinados son los que ofrecen mejores resultados. No hay una única fórmula: el tratamiento depende de cada caso y de la valoración individual.

¿Por qué el enfoque integrativo para tratar el dolor en las relaciones sexuales
es clave?
Porque el problema no está solo en el suelo pélvico. Está en la interacción entre músculos, sistema nervioso, emociones, experiencias previas y contexto. Tratar solo uno de esos elementos cuando hablamos de vaginismo, dispareunia y dolor en las relaciones sexuales suele ser insuficiente, y por eso el enfoque cambia: se pasa de «forzar la relajación» a crear seguridad en el cuerpo. Ahí es donde empieza realmente la recuperación.
¿Qué puedo hacer si tengo dolor durante las relaciones sexuales?
Hay tres ideas que pueden ayudarte:
- Escucha a tu cuerpo: si algo duele, parar no es un fracaso, es información.
- No te fuerces: aguantar el dolor refuerza el círculo en lugar de romperlo.
- Pide una valoración: entre el dolor y el silencio, elige la consulta. Es un síntoma tratable.
También ayuda hablarlo con tu pareja, dar tiempo a la excitación antes de la penetración y evitar la presión por «conseguirlo».
Conclusión
El vaginismo y la dispareunia no son simplemente disfunciones sexuales: son expresiones de un sistema nervioso en alerta. Entender esta conexión cambia completamente el enfoque terapéutico. Pasamos de “forzar la relajación” a crear seguridad en el cuerpo. Es de este modo como trabajamos en IMOVE las disfunciones sexuales y ahí es donde empieza realmente la recuperación.
Si vives en Zaragoza o alrededores y quieres una valoración personalizada porque sufres dolor en tus relaciones sexuales, en IMOVE fisioterapia estaremos encantadas de acompañarte.

Fuentes consultadas
- Dyspareunia in Women (American Family Physician, 2021): https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2021/0515/p597.html
- Treatment of Genito-Pelvic Pain/Penetration Disorder (Springer, capítulo de revisión): https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-52539-6_21
- The effects of physiotherapy interventions in the treatment of genito-pelvic pain or penetration disorder: a systematic review (ICS 2024, abstract 227): https://www.ics.org/2024/abstract/227
- Pelvic floor rehabilitation in the treatment of women with dyspareunia: a randomized controlled clinical trial (PMC): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6834927/
- Vaginismus treatment: a systematic review and meta-analysis of contemporary therapeutic approaches (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41148166/
- Emerging treatment options for vaginismus: a comprehensive review (PubMed): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42371721/
- Cognitive-behavioral therapy for women with lifelong vaginismus: process and prognostic factors (Behaviour Research and Therapy): https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0005796706000738
- Painful sexual intercourse, quality of life and sexual function in patients with endometriosis: not just deep dyspareunia (Archives of Gynecology and Obstetrics, 2024): https://link.springer.com/article/10.1007/s00404-024-07643-7
- Dyspareunia: causes, symptoms and treatment (Patient.info, profesional): https://patient.info/doctor/history-examination/dyspareunia